Joves Comunistes de Catalunya denuncia la passivitat de les autoritats catalanes davant la legalització i constitució de les anomenades "Joventuts Identitàries" , les joventuts de Plataforma per Catalunya, que van celebrar fa unes setmanes el seu acte de constitució a Sant Boi del Llobregat.
Un camarada de JC juntament amb companys i companyes de les CUP de Sant Boi han sigut cridats a judici per respondre davant una denúncia realitzada per PxC arran d'una sèrie d'altercats durant la cel·lebració de l'esmentat acte. Els fets ocorreguts els relata el mateix camarada que es troba encausat en el document que adjuntem a aquest comunicat.
Davant aquesta situació, on es criminalitzen organitzaciones socialistes i democràtiques i es deixa amb total impunitat a organitzacions racistes, xenòfobes i nazi-feixistes, Joves Comunistes de Catalunya demana i expressa el següent:
* La llibertat sense càrrecs dels acusats.
* El respecte a la llibertat d'expressió i al dret a dir les coses pel seu nom: Feixistes, racistes i xenòfobs a qui porta aquestes polítiques com a bandera de la seva organització.
* Que la justícia actui sobre els edils de PxC de Sant Boi de Llobregat per portar l'odi i la discriminació racial a aquesta ciutat treballadora de Catalunya
Feixisme, mai més ! STOP REPRESSIÓ CAP ALS I LES JOVES ANTIFEIXISTES!
Comissió Permanent de Joves Comunistes de Catalunya, 25 d'Octubre de 2011
A continuació, la crònica del camarada sobre els fets:
Plataforma y la política del miedo
El presente artículo sale a raíz de los lamentables hechos que tuvieron lugar en mi ciudad, Sant Boi de Llobregat, el día 7 de octubre. Tal día el partido racista y de extrema derecha Plataforma per Catalunya fundaba sus Joventuts Identitàries en un teatro municipal y al acto acudió la plana mayor del partido.
La razón de esta elección se encuentra en los excelentes resultados de PxC en Sant Boi, dónde lograron tres regidores y 3000 votos. Algo sorprendente para una ciudad dónde el porcentage de población inmigrada de fuera del Estado es relativamente baja y, además, no se han registrado hasta ahora problemas serios de convivencia. Por el contrario, se dan otros factores, como el notable impacto que está teniendo la crisis en una ciudad obrera como Sant Boi. Ahora mismo, tenemos una tasa de paro más elevada que la media catalana y las perspectivas no son nada optimistas.
Frente a esto, el populismo de PXC ha hecho mella y la crispación, inexistente hace unos meses, está comenzando a tomar forma. Auge de la lucha de clases podría argüir el observador, pero no la izquierda institucionalizada en Sant Boi. ICV se está viendo cada vez menos capacitada para dar respuesta, y a pesar de aumentar su representación (debido a un descenso de participación electoral), continúa perdiendo votos en los barrios obreros en favor de PXC y PP. El discurso poco cercano e institucionalizado no llega a estos barrios dónde el recurso fácil de echar la culpa al que tienes debajo resulta siempre más cómodo.
Así llegamos a las semanas previas al acto fundacional. Dónde las distintas organizaciones y partidos no desarrollan una respuesta al show de Anglada y compañía. La falta de concreción lleva a la CUP, actualmente la fuerza izquierdista y anticapitalista más potente y activa, a tomar la iniciativa. Se imprimen unos carteles con el lema NO ET DEIXIS ENGANYAR, LES CRISIS LES PROVOQUEN ELS RICS, DIGUES NO AL RACISME. Además del lema aparecen cuatro fotos: Duran i Lleida, Hitler, Anglada y el cabeza de lista de PXC por Sant Boi, D. Parada. Los cuatros aparecen con un bocadillo dónde se lee Xarnegos, jueus, moros y sudacas, respectivamente. Por último la convocatoria a la concentración antifascista. Fue el único cartel editado para la concentración así que dos días antes salimos a encartelar los tres miembros de la CUP y, quién escribe estas líneas, de Joves Comunistes. Mientras encartelábamos en un espacio habilitado para ello, aparecen tres mossos d'esquadra pidiéndonos que nos identificásemos por razones de seguridad y prevención debido a lo que se avecinaba el sábado 7. Sin más, lo hacemos, ya que no estábamos cometiendo ningún delito ni falta, y así nos lo aseguran los agentes.
Llega el día 7 y a la concentración acudimos unas 120 personas, más o menos los mismos acuden para el acto de PXC. Se producen momentos de tensión durante la entrada de los simpatizantes racistas y una agresión a una chica antifascista. Pasan las horas y nuestra concentración se divide en dos, mucha gente se marcha y el dispositivo policial se vuelve más desmedido. Finalmente hacen salir a los ultraderechistas por una salida libre de gente. Uno de los grupos lo ve y persigue al grupo de PxC. Cuando había suficiente distancia con los mossos, la gente de PxC se gira bruscamente y con cascos y cadenas de moto y empiezan a agredir a los antifascistas que les seguían, el mismo Anglada podría haber agredido a una chica e intentó agredir a otra, pero los mismos miembros de su partido lo pararon. Se producen peleas y cuando llega el segundo grupo de antifascistas más numeroso, los mossos cargan con dureza contra los mismos para salvaguardar la integridad de Anglada y sus secuaces. Se producen reproches e insultos y algún manifestante se encara con los agentes.
Tras los incidentes, se identifica a un chico de forma arbitraria y se le comunica que está acusado de agresiones a un agente de la autoridad. Pasan unos días y los cuatro que fuimos identificados por colgar carteles somos citados a juicio, denunciados por el cabeza de lista de PXC en Sant Boi (para más inri un reconocido antiguo miembro de los ultras del espanyol famoso por su afición a las peleas). El joven antifascista también es citado por los mossos para declarar sobre un presunto delito de atentado contra la autoridad. En el primer caso acudimos a juicio, el día 17, en los juzgados de Sant Boi, dónde somos apoyados por unas 50 personas que se solidarizaron con nosotros. El juicio fue por un delito de faltas, y la jueza decide finalizarlo y estudiar la posibilidad de que el caso pase a categoría de delito grave con agravantes, por poner en peligro la integridad del denunciante. Por lo que se comenta parece bastante probable aunque aún estamos a la espera. En el segundo caso estamos a la espera de una nueva citación. Además el agresor de la joven antifascista no ha sido identificado ¡Siéndo los mismos mossos los que lo acompañaron a la entrada del teatro! Parece que todo pinta de un color muy feo, una desproporcionada persecución policial y legal para asustar a los pocos jóvenes que se mueven en nuestra ciudad. Como decían los Kortatu, hay algo aquí que va mal.